Julieta Coria/Grupo Marmor
Cada 24 de junio, miles de personas en México repiten la misma frase: “Si no llueve en San Juan, no llueve en todo el año”. La creencia está tan arraigada que muchos esperan con atención el clima durante esta fecha para comprobar si el famoso dicho vuelve a cumplirse.
La tradición tiene raíces religiosas y populares. San Juan Bautista está asociado con el agua debido a los bautizos que realizó, mientras que en México la festividad terminó mezclándose con antiguas creencias relacionadas con la lluvia, la agricultura y el inicio de las siembras.
Sin embargo, especialistas señalan que no existe evidencia científica que demuestre que el 24 de junio sea el día más lluvioso del año. La coincidencia se debe a que esta fecha ocurre justo cuando la temporada de lluvias ya está establecida en gran parte del país, favorecida por la humedad proveniente del Pacífico y el Golfo de México.
Aun así, el mito sigue vivo generación tras generación. Para muchos, la lluvia de San Juan representa abundancia, fertilidad para los campos y buenos augurios para los meses venideros. Más allá de la meteorología, se trata de una de las tradiciones más populares y queridas del calendario mexicano.



















