El FBI investiga a la Asociación del Fútbol Argentino por presunto lavado de dinero

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Jorge Rubio/Grupo Marmor

La Selección Argentina logró sellar su pase a los cuartos de final del Mundial tras una remontada histórica y llena de controversia ante Egipto. El combinado albiceleste comenzó el encuentro con una desventaja de 0-2 que ponía en serio riesgo su continuidad en el torneo mucho antes de lo esperado; sin embargo, consiguieron revertir el marcador de forma épica para mantener vivo el sueño mundialista en la cancha.

A pesar de la euforia por el éxito deportivo, la celebración se vio empañada de inmediato por un escándalo extracancha que pone en jaque a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Se dio a conocer que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos ha puesto la lupa sobre los movimientos financieros de la federación y de su actual presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, lo que podría desestabilizar por completo a la institución.

De acuerdo con reportes del diario La Nación, las autoridades estadounidenses indagan el origen y el método de canalización de cientos de millones de dólares a través de su sistema bancario. Las sospechas apuntan directamente a la compañía TourProudEnter LLC, una firma vinculada al empresario teatral Javier Faroni, la cual presuntamente se encargó de administrar los ingresos derivados de los millonarios contratos globales de la AFA con marcas de la talla de Adidas y Warner.

Este caso penal comenzó a estructurarse formalmente desde el año pasado, pero tiene antecedentes que se remontan a 2024. En aquel momento, la entonces ministra de Seguridad del país sudamericano, Patricia Bullrich, emitió una alerta formal a las agencias norteamericanas sobre estas transacciones dudosas; aunque la denuncia fue archivada inicialmente por falta de sustento, nuevos hallazgos obligaron al FBI a reabrir el expediente con mayor rigor.

El avance de esta investigación federal coloca en una posición sumamente vulnerable a Claudio Tapia, quien ha liderado el balompié argentino desde marzo de 2017 y tiene mandato proyectado hasta 2029. De comprobarse la existencia de fraudes o lavado de dinero en territorio estadounidense, el directivo podría verse forzado a abandonar su cargo de manera anticipada, empañando el presente dorado que vive su selección nacional.