Redacción/Grupo Marmor
Cada 23 de julio se conmemora el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha para recordar la importancia de estos mamíferos marinos y la necesidad de protegerlos frente a amenazas como la contaminación, la caza y las actividades humanas que afectan su hábitat.
Aunque suelen ser admirados por su tamaño e inteligencia, las ballenas y los delfines cumplen una función fundamental en el equilibrio de los océanos. Estos animales ayudan al movimiento de nutrientes en el mar y favorecen el desarrollo del fitoplancton, organismos que contribuyen a la producción de gran parte del oxígeno del planeta.
Las ballenas, consideradas algunas de las especies más grandes que han habitado la Tierra, también tienen un papel importante en la captura de carbono debido a su enorme tamaño y a los procesos naturales relacionados con su ciclo de vida.
En México, los océanos son hogar de diversas especies de cetáceos, entre ellas la ballena azul, gris y jorobada, que cada año llegan a distintas regiones del país durante sus procesos de migración y reproducción.
Sin embargo, estos gigantes marinos enfrentan riesgos como la contaminación por plásticos, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones y el cambio climático, por lo que especialistas destacan la importancia de conservar sus ecosistemas.
Más allá de su belleza, ballenas y delfines son una pieza clave para la salud del océano y, con ello, para el equilibrio de la vida en el planeta.



















