¿Mito o realidad? Lo que dice la ciencia sobre los supuestos beneficios del tequila

Banner

Redacción / Grupo Marmor

El tequila es una de las bebidas más emblemáticas y arraigadas en la cultura mexicana, ha estado históricamente asociada a diversos beneficios para la salud y el bienestar general, especialmente en lo relacionado con la digestión y la reducción del estrés. Sin embargo, investigaciones científicas recientes permiten diferenciar entre los mitos populares y las propiedades reales que ofrece esta bebida cuando se consumen con estricta moderación.

El principal sustento científico detrás de su fama digestiva radica en los fructanos y las agavinas, compuestos naturales presentes en la planta base, particularmente en el agave azul (Agave tequilana Weber). De acuerdo con estudios académicos, estos elementos actúan como fibra dietética y prebióticos al llegar al colon, lo que alimenta bacterias benéficas de la microbiota intestinal, favorece la digestión e incluso puede apoyar la absorción de minerales y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

No obstante, la comunidad científica y divulgaciones universitarias advierten que la mayor parte de estas propiedades prebióticas y antiinflamatorias se encuentran en el agave crudo. Durante el proceso de fermentación y destilación, muchas agavinas se transforman en etanol, por lo que los beneficios no se trasladan intactos a la copa. A pesar de esto, los destilados de alta calidad y pureza se posicionan como bebidas bajas en calorías y carbohidratos, siempre y cuando se consuman solos, lentamente y sin mezclas azucaradas.

Especialistas y casas productoras coinciden en que ninguna bebida alcohólica debe considerarse un remedio medicinal ni un método para perder peso. Para disfrutar plenamente de los aromas, sabores y la sofisticación del tequila, la clave indiscutible radica en la calidad del destilado, una adecuada hidratación y, sobre todo, un consumo responsable y moderado.