Andrea Marinie / Grupo Marmor
Es fácil confundir el estrés y el cansancio físico; sin embargo, estos no son lo mismo, ya que mientras el cansancio termina mediante el descanso adecuado, el estrés puede mantenerse incluso después de dormir, lo cual afecta el bienestar emocional y la salud física.
Entre las principales señales del cansancio físico se encuentran el sueño persistente, los bostezos frecuentes, la falta de energía, la piel opaca y las ojeras. En la mayoría de los casos, estos factores mejoran o desaparecen tras siete o nueve horas de descanso.
Sin embargo, el estrés acumulado suele manifestarse mediante tensiones musculares en el cuello, hombros y mandíbula, además de dificultad para concentrarse, problemas de memoria y una sensación de agotamiento persistente, incluso después de una noche completa de sueño.
Es por ello que especialistas recomiendan prestar atención a estas señales para poder definir si el organismo requiere de descanso o de cambios en el estilo de vida.
















