Redacción / Grupo Marmor
Aunque siempre se ha pensado que los jóvenes adoptan con los ojos cerrados cualquier novedad tecnológica, la realidad con la Inteligencia Artificial (IA) es muy diferente. Diversos estudios muestran que la Generación Z ve con recelo y preocupación el rápido avance de estas herramientas. Sorprendentemente, hoy son los adultos mayores y los Baby Boomers quienes se muestran más optimistas, mientras los jóvenes sienten más ansiedad que entusiasmo.
- El riesgo ante el desempleo: A diferencia de las generaciones mayores que ya consolidaron sus carreras, los jóvenes apenas entran al mundo laboral. Tienen un temor real y fundamentado de que las empresas utilicen la IA para eliminar puestos de trabajo para principiantes, como asistentes, programadores, redactores o analistas básicos, cerrándoles las puertas para ganar experiencia.
- Daño al aprendizaje y la creatividad: Para los jóvenes, la automatización extrema no es del todo positiva. Ocho de cada diez consideran que depender de la máquina para resolver tareas rápidas provoca que las personas pierdan la capacidad de pensar críticamente, esforzarse y aprender de verdad. Además, ven la IA como una amenaza directa que devalúa el arte y la creatividad humana.
- Adopción por necesidad, no por gusto: Aunque la mayoría de los estudiantes y trabajadores jóvenes utilizan estas plataformas a diario, lo hacen por pragmatismo y para no quedarse atrás en la competencia escolar o laboral, no porque confíen en las promesas de las empresas tecnológicas.
La Generación Z se rebela contra el discurso que vende a la Inteligencia Artificial como un “futuro inevitable”. Al rechazar la automatización ciega, los jóvenes dejan claro que la velocidad y la eficiencia de una máquina nunca deberían estar por encima del talento humano, la estabilidad laboral y el desarrollo personal.


















