LLegada del cine a México: La primera función que cambió la historia

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Jorge Rubio/Grupo Marmor

14 de agosto de 1896 — En una histórica velada en el Castillo de Chapultepec, el cine llegó a México. Los representantes de los hermanos Lumière, los franceses Bernard et Gabriel Veyre, ofrecieron una función privada para el presidente Porfirio Díaz, su familia y un reducido grupo de allegados, marcando el inicio de la era cinematográfica en el país.

El programa incluyó cortometrajes emblemáticos como La llegada del tren y El regador regado. Los asistentes quedaron deslumbrados al presenciar la proyección de imágenes en movimiento por primera vez, un avance tecnológico que revolucionaría el entretenimiento y la cultura mexicana en los años venideros.

Pocos días después de este evento privado, el 15 de agosto, se abrió la primera sala pública en la Calle de Plateros (hoy Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México). El éxito fue inmediato; la gente hacía filas enormes para ser testigo de la magia del cinematógrafo, consolidando a México como el primer país de América Latina en recibir esta innovación.

A partir de ese momento, México no solo adoptó el cine como espectador, sino que pronto comenzó a producir sus propias historias. Este hito sentó las bases para el posterior desarrollo de la época de oro del cine nacional, convirtiendo a la cinematografía en un pilar fundamental de la identidad cultural del país.