Redacción / Grupo Marmor
Aunque el trazo principal de la Falla de San Andrés termina cerca del Mar de Salton, en California, y no cruza de manera directa a territorio nacional como lo indican algunos reportes que incluye fracturas conectadas como las de Imperial y Cerro Prieto sí representa un riesgo sísmico permanente para el noroeste de México.
La entidad que sufriría el mayor impacto ante una liberación abrupta de energía es Baja California, siendo las ciudades de Mexicali, Tijuana, Tecate y Ensenada las más expuestas a sacudidas violentas.
Por otro lado, especialistas descartan que un movimiento en el sistema de San Andrés afecte con daños severos al centro o sur de México. La intensa sismicidad en estados como Michoacán, Guerrero, Jalisco y la Ciudad de México proviene de una fuente geológica completamente distinta: la zona de subducción de la Placa de Cocos. Ante el constante temor de un megaterremoto, las autoridades de Protección Civil reiteran que estos eventos son impredecibles, por lo que mantener un plan de emergencia es la única defensa real.



















