Redacción/Grupo Marmor
La sangre no es el alimento principal de los mosquitos, pero para las hembras de determinadas especies cumple una función clave. La UNAM explica que recurren a ella porque necesitan nutrientes adicionales para completar el desarrollo de sus huevos y continuar con su ciclo reproductivo.
En condiciones normales, los mosquitos pueden obtener energía de sustancias azucaradas, como el néctar de las flores. Sin embargo, durante la reproducción las hembras requieren proteínas y otros componentes presentes en la sangre, que utilizan para formar y madurar los huevos antes de depositarlos.
Esta particular forma de alimentación también tiene importancia para la salud pública. La UNAM señala que algunas especies pueden transmitir enfermedades, debido a que durante sus picaduras pueden adquirir microorganismos de un huésped infectado y posteriormente llevarlos a otro. Así, la misma conducta que favorece su reproducción también puede convertirlas en transmisoras de enfermedades.



















