Julieta Coria / Grupo Marmor
La crianza respetuosa ha cobrado mayor relevancia como una alternativa para educar a niñas y niños desde la empatía, el diálogo y el respeto, sin dejar de lado los límites y las reglas.
En el marco del Día Internacional de la Crianza Respetuosa, especialistas y familias han puesto sobre la mesa una pregunta que genera debate: ¿se puede educar con firmeza sin recurrir a los gritos, castigos físicos o violencia?
La crianza respetuosa no significa dejar que los menores hagan lo que quieran. Por el contrario, plantea establecer límites claros y constantes, pero acompañados de comunicación, comprensión y consecuencias acordes con su edad.
Uno de los principales retos para madres, padres y cuidadores es encontrar el equilibrio entre firmeza y empatía, especialmente en momentos de berrinches, desobediencia o conflictos.
La propuesta busca que los menores aprendan a identificar y expresar sus emociones, mientras los adultos mantienen su papel de guía y establecen reglas que favorezcan su desarrollo.
Más que una fórmula única, la crianza respetuosa abre una conversación sobre las formas en que estamos educando y sobre qué herramientas pueden ayudar a construir relaciones familiares libres de violencia.


















