Redacción/Grupo Marmor
Morelia, es una ciudad que nos sorprende no solo con su arquitectura, sino también con su clima. Es común que las mañanas sean frías, obligándonos a salir con chamarras y bufandas, pero conforme avanza el día, el sol calienta con intensidad, haciéndonos sentir que nos derretimos al mediodía. ¿A qué se debe este fenómeno?
Este peculiar “microclima” se debe a una combinación de factores geográficos y atmosféricos. Uno de los principales es la inversión térmica. Durante la noche, el aire frío, que es más denso, tiende a bajar y concentrarse en las zonas bajas del valle donde se encuentra Morelia, mientras que el aire cálido sube. Esto provoca que las temperaturas bajen considerablemente durante las primeras horas del día.
Además, la altitud elevada de la ciudad (más de 1,900 metros sobre el nivel del mar) juega un papel importante. A esta altura, la radiación solar es más intensa y directa, lo que contribuye al rápido calentamiento de la superficie una vez que el sol sale. El concreto y el pavimento de la ciudad también absorben calor, lo que intensifica la sensación térmica.
Por último, la topografía de la región, rodeada de cerros, crea corrientes de aire y obstáculos que pueden influir en la distribución de la temperatura.

















