Frustra Policía de Morelia 10 secuestros virtuales en agosto; operan desde penales, alerta Alarcón

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Javier Velázquez/Grupo Marmor

La Policía de Morelia frustró alrededor de 10 casos de extorsión en la modalidad de secuestro virtual durante agosto, al lograr detectar a tiempo el engaño y localizar a las víctimas cuando ya habían sido enganchadas y estaban incomunicadas, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, José Pablo Alarcón Olmedo.

El titular de la corporación explicó que esta es la principal modalidad que actualmente atienden y que los delincuentes son muy astutos, ya que van innovando en el discurso para convencer a las personas, la mecánica consiste en enganchar a una primera víctima, aislarla de su familia y después contactar a los familiares para exigir dinero por su supuesta liberación.

Detalló que en la mayoría de los casos, las familias inicialmente cuelgan cuando reciben la llamada en la que les dicen que tienen a un hijo, sobrino o pariente secuestrado, debido a las campañas de difusión que recomiendan colgar ante extorsiones, sin embargo, al intentar comunicarse con su familiar y no tener éxito, comienzan a creer que el secuestro es real y caen en la extorsión.

La primera exigencia económica es siempre alta, de 100, 200 o 300 mil pesos, pero el mismo delincuente va bajando la cifra, regateando con la familia, hasta lograr que le depositen cantidades que van desde 500 hasta 3 mil pesos en tiendas de conveniencia como Oxxo o Coppel.

Alarcón Olmedo señaló que las principales víctimas son jóvenes que no han tenido acceso a las campañas preventivas y que desconocen esta modalidad, por lo que piensan que se trata de un secuestro real o de la presencia de un grupo delictivo, la manipulación psicológica es tan fuerte, dijo, que las víctimas llegan a creer que los delincuentes están físicamente con ellas.

El secretario precisó que no hay detenidos por estos hechos porque en la gran mayoría de los casos las llamadas provienen del interior de penales. Cuando se ha logrado geolocalizar los teléfonos utilizados para la extorsión, se ubican dentro de centros penitenciarios, donde los internos disponen de tiempo para perfeccionar estas prácticas.