Redacción / Grupo Marmor
Una niña de 10 años, identificada como Marina, falleció el pasado 30 de agosto tras permanecer seis días en cuidados intensivos luego de ser brutalmente atropellada por un BMW a exceso de velocidad en una calle de Alexandria, Rumanía.
El violento impacto lanzó a la menor aproximadamente 40 metros, provocándole una hemorragia interna masiva, múltiples fracturas, una severa lesión cerebral y la ruptura del bazo, el cual tuvo que serle extirpado mediante una cirugía de emergencia. Tras la intervención inicial, Marina fue trasladada en helicóptero a un hospital infantil en Bucarest, donde permaneció conectada a ventilación mecánica hasta su fallecimiento.
La tragedia ha generado fuertes cuestionamientos debido a que la menor llevaba alrededor de dos años bajo el cuidado de una familia de acogida. Pese a mantener contacto con sus padres biológicos, los reportes indican que estos se enteraron del fatal accidente a través de la televisión.
Actualmente, las autoridades rumanas mantienen una investigación abierta para esclarecer las circunstancias exactas del siniestro. Las indagatorias se centran tanto en la velocidad a la que circulaba el conductor del vehículo como en la supervisión que recibía la niña por parte de su familia de acogida al momento de intentar cruzar la calle.



















