Sujey/ Grupo Marmor
Lo respiramos desde que despertamos hasta que nos vamos a dormir, pero pocas veces nos detenemos a pensar qué estamos llevando a nuestros pulmones. La contaminación del aire puede tener consecuencias graves y, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 7 millones de personas mueren cada año por la exposición a partículas finas presentes en el aire contaminado.
Pero, ¿qué contamina el aire? Entre las principales fuentes están las emisiones de los vehículos, las industrias, la quema de combustibles y residuos, además de algunas actividades que generan partículas y gases contaminantes.
Este 7 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, una fecha que busca poner sobre la mesa un problema presente en calles, ciudades e incluso dentro de nuestros propios hogares.
Entre los mayores riesgos están las partículas PM2.5, tan pequeñas que pueden entrar profundamente en los pulmones y llegar al sistema cardiovascular. Su exposición está relacionada con cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón e infecciones respiratorias, entre otros problemas de salud.
Y no se trata de un problema de unas cuantas ciudades. Según la OMS, 4 mil 300 ciudades de 108 países registran concentraciones de partículas PM10 y PM2.5.
Por eso, Naciones Unidas llama a gobiernos, empresas y ciudadanos a trabajar “Juntos por un aire limpio”, impulsando medidas como el transporte sostenible, el uso de energías más limpias y una mejor gestión de los residuos.
El aire no se ve, pero sus efectos sí pueden sentirse. Este 7 de septiembre es un buen momento para preguntarnos qué tan limpio es realmente el aire que respiramos y qué podemos hacer para no seguir contaminándolo.
















