Sujey/ Grupo Marmor
Dejar un testamento no es solo repartir bienes; también puede ser una forma de evitarle a la familia trámites, gastos y posibles conflictos en el futuro. Por ello, durante septiembre se impulsa en México la campaña “Mes del Testamento”, que busca fomentar la cultura de dejar en orden el patrimonio.
La iniciativa surgió en 2003, a partir de la colaboración entre la Secretaría de Gobernación y el Notariado Mexicano, con el objetivo de brindar certeza jurídica y facilitar que las personas establezcan quiénes recibirán sus bienes.
Durante la campaña, que en 2025 celebró su edición número 23, las personas pueden acceder a descuentos de hasta 50% en el costo del testamento, además de recibir asesoría jurídica gratuita por parte de notarias y notarios públicos.
Otra de las facilidades es que la mayoría de las notarías habilita atención los sábados, una opción pensada para quienes no pueden acudir durante la semana.
¿Por qué es importante hacer un testamento?
Cuando una persona deja establecido quiénes serán sus herederos, se inicia un proceso en el que se busca cumplir su voluntad. Los herederos pueden acudir ante una notaría o hacerlo por la vía judicial; posteriormente se localiza y abre el testamento, se designa al albacea elegido, se realiza el inventario y avalúo de los bienes y finalmente se lleva a cabo su distribución.
En cambio, cuando alguien fallece sin testamento, debe iniciarse un juicio sucesorio intestamentario para determinar quiénes tienen derecho a heredar.
La ley contempla entre los posibles herederos a descendientes, cónyuge o concubina o concubinario, ascendientes y parientes colaterales hasta el cuarto grado. Después se designa un albacea, se realiza el inventario y avalúo de los bienes y se determina cómo serán repartidos.
Este procedimiento puede implicar más tiempo, gastos y conflictos familiares, además de que el resultado podría no coincidir con lo que la persona fallecida hubiera querido.
Por eso, septiembre puede ser una buena oportunidad para poner en orden el patrimonio y dejar claras las decisiones que, llegado el momento, deberán respetarse.



















