Redacción / Grupo Marmor
En México existe una regla no escrita en casi cualquier hogar: la crema se acaba, pero el bote jamás se tira. Conscientes de esta tradición tan cotidiana, la marca Lala decidió adaptar el diseño de sus recipientes a la realidad de sus consumidores.
La empresa incluyó en sus nuevos empaques un pequeño recuadro impreso con la frase “Aquí se guarda”. La intención es que las personas usen ese espacio para escribir con plumón qué alimento o qué objeto terminaron guardando dentro.
Es muy común abrir el refrigerador buscando crema y encontrarse con frijoles, salsa, arroz, cebolla picada o medio limón. Incluso fuera de la cocina, estos botes de plástico suelen convertirse en el contenedor de botones, clavos o tornillos que “algún día van a servir”.
Con este detalle, la marca abrazó un hábito que pasa de generación en generación, convirtiendo una costumbre mexicana en una función práctica para organizar la casa.


















