#VIDEO // El diminuto colémbolo que hace volteretas a una velocidad sorprendente

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Sujey/ Grupo Marmor

Aunque apenas mide unos cuantos milímetros, el colémbolo globular Dicyrtomina minuta tiene una habilidad que dejaría sorprendido a más de un gimnasta: puede lanzarse por el aire, girar a una velocidad extraordinaria y escapar de sus depredadores en cuestión de milisegundos.

Esta pequeña criatura pertenece al grupo de los colémbolos, diminutos animales que suelen vivir en ambientes húmedos, entre la hojarasca y la materia orgánica. Su cuerpo redondeado hace que los llamados colémbolos globulares sean fácilmente reconocibles, aunque su tamaño puede hacer que pasen completamente desapercibidos.

¿Dónde puedes encontrarlo? Los colémbolos suelen vivir en sitios húmedos y con materia orgánica, por lo que pueden aparecer entre la hojarasca, debajo de hojas, en el suelo y también en espacios húmedos de las viviendas.

Pero cuando aparece una amenaza, el pequeño animal cambia por completo de actitud.

Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte estudiaron a Dicyrtomina minuta para entender cómo consigue realizar sus impresionantes saltos. Para hacerlo, utilizaron cámaras capaces de registrar movimientos extremadamente rápidos.

El resultado fue sorprendente: el colémbolo puede despegar en aproximadamente 1.7 milisegundos y alcanzar una velocidad de salida cercana a un metro por segundo. Durante el salto, además, puede llegar a girar hasta 368.7 veces por segundo.

Su secreto está en la fúrcula, una estructura bifurcada que se encuentra debajo de su cuerpo. Al liberarla, el animal se impulsa contra la superficie y sale disparado hacia atrás.

Y aunque podría parecer que utiliza esta habilidad para desplazarse, los investigadores encontraron que su principal función es escapar cuando se siente amenazado. De hecho, sus saltos no están diseñados para avanzar hacia adelante, sino que implican una rápida rotación hacia atrás.

Para tener una idea de lo impresionante que resulta, un ejemplar de apenas 1 o 2 milímetros puede llegar a desplazarse hasta 62 milímetros en dirección vertical durante uno de estos saltos.

La llegada al suelo tampoco es sencilla. Algunos ejemplares logran detenerse utilizando una estructura llamada colóforo, que puede ayudarles a sujetarse a la superficie; otros simplemente aterrizan de manera descontrolada y terminan rebotando o dando tumbos.

Además de su capacidad acrobática, el colémbolo globular cumple su papel dentro de los ecosistemas. Los colémbolos suelen encontrarse en ambientes húmedos y se alimentan de hongos, algas, polen y materia orgánica en descomposición.

Así que la próxima vez que una diminuta criatura salte entre las hojas o el suelo, quizá no sea un insecto cualquiera. Podría tratarse de uno de estos pequeños acróbatas naturales que, pese a su tamaño, realizan algunas de las volteretas más rápidas observadas en el mundo animal.