La OMS impulsa nuevos anticonceptivos masculinos: así funcionarían y cuándo podrían llegar

Banner

Redacción/ Grupo Mamor

Actualmente, las opciones anticonceptivas controladas directamente por los hombres se limitan casi en su totalidad al condón, la vasectomía y el coitus interruptus. Con el fin de ampliar ese catálogo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó sus primeros perfiles de producto para orientar el desarrollo de métodos masculinos reversibles que cumplan con criterios indispensables de seguridad, eficacia, aceptabilidad y asequibilidad.

La iniciativa del organismo busca derribar la tradicional suposición de que los hombres no estarían dispuestos a recurrir a nuevas opciones. Frente a ese mito, las investigaciones respaldadas por la OMS apuntan en sentido opuesto: más del 75% de las parejas consultadas manifestó disposición para adoptar un nuevo anticonceptivo masculino, mientras que más del 85% de las mujeres aseguró que confiaría en su compañero para asumir la responsabilidad de la anticoncepción.

Con estas directrices, la OMS pretende dar claridad a investigadores, entidades de financiamiento y laboratorios de todo el mundo para moldear un mercado que responda mejor a las necesidades de la población, además de apoyar a los países para que actualicen sus políticas y planes de planificación familiar bajo evidencia científica sólida.

En el plano técnico, los fármacos en evaluación exploran distintas rutas: reducir de manera temporal la producción de espermatozoides, alterar su funcionamiento para que no fecunden o bloquear físicamente su paso. Existen tanto proyectos hormonales como no hormonales en marcha, y varios candidatos prometedores ya se encuentran en fases avanzadas de ensayos clínicos. Gracias a este progreso, se calcula que los primeros métodos reversibles podrían comercializarse en un lapso estimado de cinco a diez años.

Pese al avance, las autoridades sanitarias recuerdan que todavía no hay una pastilla masculina disponible en farmacias. A la par, estudios regionales como el publicado en la revista Contraception —que encuestó a 1,945 personas en Colombia, Ghana, Marruecos y Togo entre julio y septiembre de 2023— reflejan la misma tendencia: 74.2% de los participantes en esos cuatro países aceptaría utilizarlos, con niveles que fueron del 69.4% en Togo al 82.2% en Colombia, motivados principalmente por evitar embarazos no deseados y repartir la responsabilidad en pareja.

Aunque los datos muestrales de estos territorios no representan a todas las parejas a nivel global, la ruta marcada por la OMS confirma que el interés social existe. La meta está fijada, pero todavía resta transitar las últimas etapas clínicas y regulatorias antes de que estos productos formen parte formal de los sistemas de salud.