Redacción/ Grupo Marmor
Este 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha que suele despertar una duda bastante común: ¿sabías que una persona que utiliza Lengua de Señas Mexicana no necesariamente podría entenderse con alguien que se comunica con la lengua de señas de Estados Unidos o Reino Unido?
Aunque muchas personas creen que mover las manos es un código universal que sirve en cualquier rincón del planeta, la realidad es muy distinta. En todo el mundo existen cerca de 300 lenguas de señas diferentes, y cada una cuenta con sus propias palabras, reglas y modismos.
Así como el español, el inglés o el francés cambiaron según la región donde surgieron, las comunidades sordas de cada país desarrollaron su propia forma de comunicarse a partir de su cultura y su entorno. Por eso, en México se utiliza la Lengua de Señas Mexicana (LSM), mientras que en otros países existen versiones independientes que no comparten la misma estructura.
A veces se escucha hablar de un “Sistema de Señas Internacionales”, pero no funciona como un idioma completo. Se trata más bien de una herramienta práctica que se utiliza en encuentros mundiales para facilitar el diálogo básico entre personas de distintas nacionalidades, sin la profundidad ni la riqueza gramatical que tiene la lengua propia de cada territorio.
Por eso, esta conmemoración va mucho más allá de aprender un par de ademanes con las manos por simple curiosidad. Se trata de recordar que no son una mímica improvisada, sino idiomas completos con identidad, historia y gramática propias, y que garantizar su uso diario es, ante todo, un derecho fundamental.


















