¿A cuántas víctimas corresponden 1 mil 600 dientes de leche? Estas son algunas de las hipótesis forenses que podría explicarlo

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Redación / Grupo Marmor

El reporte del colectivo “Buscando Cuerpos en Todo México” sobre la recuperación de aproximadamente 1,600 dientes de leche en un predio de Zacapu ha abierto un debate crucial en el ámbito de la criminalística y la antropología forense. Mientras el caso escaló a la tribuna del Senado de la República y la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene mesas de trabajo con los colectivos, la interrogante central persiste: ¿a cuántas personas (niños) corresponden realmente esos restos?

De acuerdo a la documentación forense, los especialistas coinciden en que no es científicamente correcto asumir una cifra definitiva de víctimas únicamente dividiendo el número de piezas entre la cantidad de dientes temporales de un niño. Los 1,600 dientes representan un inventario de piezas recuperadas, no un número confirmado de individuos. .. .

Un niño desarrolla durante su infancia una dentición primaria o “de leche” compuesta por 20 piezas (10 superiores y 10 inferiores). Bajo un enfoque estrictamente aritmético: 1,600 piezas % 20 dientes por niño= 80 personas menores de edad.

Sin embargo, los odontólogos forenses aclaran que este resultado es únicamente un modelo de equivalencia matemática que requeriría condiciones ideales e improbables en un escenario positivo: que todas las víctimas tuvieran menos de 6 años, que conservaran el 100% de sus dientes al morir, que ninguna pieza se hubiera destruido y que el 100% de los dientes haya sido recuperado.

Para comprender el alcance real del hallazgo, la literatura forense permite construir distintas hipótesis en función de las variables recuperadas:

  • Hipótesis A (80 individuos): Asume que cada víctima aportó sus 20 dientes primarios sin pérdidas previas ni destrucción por el entorno ni inceneración.
  • Hipótesis B (100 a 160 individuos – Factor de edad y exfoliación natural): La dentición temporal no se mantiene intacta toda la infancia. Entre los 6 y los 12 años, los niños pierden gradualmente sus dientes de leche de forma natural (exfoliación). Un menor de 10 años conserva solo entre 8 y 12 piezas primarias. Si la población afectada incluyera niños en edad escolar, el promedio de piezas temporales por menor al momento de morir sería menor, incrementando el número de posibles individuos representados.
  • Hipótesis C (200 a 400 o más individuos – Factor de destrucción y recuperación incompleta): Si las condiciones del terreno o el proceso de incineración destruyeron o fragmentaron la mayor parte de la estructura dental de cada cuerpo, la cantidad de piezas recuperables por cada menor se reduciría drásticamente a solo 4 u 8 dientes por persona, lo que desaparecería matemáticamente a varios cientos de individuos.

Un elemento técnico determinante en este caso es la incineración, la antropología forense señala que aunque el esmalte dental es una de las sustancias más resistentes del cuerpo humano, los dientes en infantes posee capas de esmalte y dentina considerablemente más delgadas que los de adultos.

Estudios especializados en odontología forense demuestran que:

  • A temperaturas superiores a los 400 °C, las piezas dentales infantiles comienzan a fracturarse y perder agua estructural.
  • En temperaturas extremas o de exposición prolongada (entre 800 °C y 1,100 °C), los dientes primarios sufren calcificación completa, volviéndose sumamente frágiles hasta pulverizarse o consumirse casi en su totalidad.

Por esta razón, se advierte que no es posible aplicar una “tasa fija” de destrucción por fuego para inventar un número de víctimas. El calor puede haber pulverizado una parte indeterminada de los dientes, lo que impide saber con certeza cuántas piezas desaparecieron en el proceso antes de la intervención de las brigadas de búsqueda.

Hasta que la Fiscalía General de la República concluya los dictámenes periciales, antropológicos y genéticos, el hallazgo de las 1,600 piezas en Zacapu se mantiene como un hecho documentado por la sociedad civil, pero cuyo número preciso de víctimas solo podrá ser acreditado mediante el rigor de las pruebas científicas en curso.