Margarita Arreola/Grupo Marmor
Comerciantes de Playa Azul reportan pérdidas totales tras el paso del huracán “Polo”, que ha generado oleaje de hasta ocho metros y provocó que el mar saliera hasta la carretera costera.
Cristina Alarcón Nicolás, comerciante con 28 años radicando en la zona y madre de tres hijos, relató que su enramada “Los Cocos” colapsó en su totalidad. El mar arrasó con la estructura, la cocina y todo su patrimonio.
“Desde hace dos días el oleaje ha estado muy fuerte. Protección Civil, Marinos y el jefe de tenencia nos alertaron que desalojáramos el área. Muchos empezamos a guardar muebles, otros en la incredulidad, pero mejor es prevenir. El mar arrojó hasta refrigeradores, muebles, todo afuera”, contó en entrevista.
La comerciante explicó que también vivía en el establecimiento, pero tuvo que evacuar y refugiarse con sus hijas en una casa prestada y algunas personas más acudieron al albergue habilitado en la primaria del pueblo. La Marina, Protección Civil y autoridades locales evacuaron a todas las familias que habitan dentro de los negocios de playa.
“La enramada cayó completamente, subió hasta el piso, dañó lo que es el área de la cocina. Sí hubo pérdidas muy fuertes. Es mi principal fuente de ingresos, vendía mariscos, bebidas, piña colada, aguachiles, cocos, mariscadas. Se la llevó en totalidad todo”, dijo.
Aunque aún no tiene un monto cuantificado, aseguró que las pérdidas son altas: “Nada más un horcón lo vienen vendiendo en 600 pesos, una palapa en 10 pesos. Como yo, más de mis compañeros comerciantes también tuvieron pérdidas”.
Cristina afirmó que en casi tres décadas nunca había vivido un fenómeno similar. “Estamos invadiendo su territorio, lo sabemos, pero la naturaleza se manifiesta y en algún momento iba a pasar”.
Visiblemente afectada, pidió apoyo a las autoridades: “Me siento triste, desconcertada, ver que todo el patrimonio se va en un rato. Pero tengo fe de que pronto se levantará. Le pido al gobierno del estado que nos facilite préstamos inmediatos para levantar la infraestructura porque totalmente estamos en cero”.
Hizo un llamado a no olvidar a Playa Azul una vez que pase la contingencia. Recordó que se acerca la temporada de arribo de tortuga marina, un evento de talla mundial, y que las temporadas más fuertes son Semana Santa y diciembre.
“Que nos apoyen, que cuando todo se estabilice vengan a visitarnos, a consumir. El primer beneficiario es el hotelero, pero que vengan con la intención de ayudarnos”, concluyó.



















