Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor
Ya está en París, el Papa León XIV en una visita histórica que lo llevará a Lourdes y a Metz y que concluirá el próximo 28 de septiembre. Es una visita muy esperada en un Estado laico: solo el 50% de la población es católica. Hay un numeroso grupo de ateos.
El presidente del Gobierno de Francia, Emmanuel Macron, lo ha recibido en el Elíseo y en su discurso de bienvenida ha defendido la laicidad de la república francesa. Sin embargo, ambos líderes coinciden en su criterio sobre la Inteligencia Artificial y sus perjuicios si no está regulada ni limitada.
El Sumo Pontífice tendrá varias jornadas de reuniones con grupos de jóvenes a quienes les interesa llevar su mensaje escrito en su Encíclica Magnífica Humanitas.
Macron ya dejó muy en claro que él no asistirá a ningún acto litúrgico. Uno de los momentos más esperados de esta visita, la tendrá el Papa en Lourdes, sitio en el que se reunirá en privado con varias personas víctimas de pederastia y abusos sexuales por parte de la Iglesia.
También sostendrá encuentros con niños, con inmigrantes y diversas organizaciones sociales para agradecerles la labor humanitaria que realizan ayudando a los demás.
Cabe mencionar que Francia ha sido siempre un sitio de visita importante en la agenda papal: el Papa Francisco viajó varias veces y visitó Marsella, Estrasburgo y Ajaccio. Y, en Lourdes estuvieron el Papa Benedicto XIV y Juan Pablo II.
Durante su bienvenida en París, el Papa León XIV pidió parar la carrera armamentística: “Existe una creencia errónea creciente de que la posesión de armas nucleares es una garantía de seguridad, alimentando una nueva carrera armamentística difícil de controlar”.
También denunció la manipulación genética; la gestación subrogada; la compra de órganos y el derecho a una muerte asistida. Francia recién aprobó la ley al derecho a la muerte asistida.
Después de su visita al Elíseo, acudió a una reunión en la sede de la UNESCO y aprovechó para reiterar que la tecnología debe permanecer al servicio de los seres humanos y no convertirse en instrumento de dominación e injusticia.
En sus deliberaciones sobre lo que significa ser humano, dijo: “Todos nacemos desnudos y necesitados; pobres de nacimiento, necesitados de pan, de palabras, y de palabras de cuidado y afecto. La vida ya no se entiende como un regalo, sino como una mercancía. Ya no se ve como una llamada al cuidado y la responsabilidad, sino como un producto a explotar”.
Respecto de la tecnología, el Sumo Pontífice reiteró que: “En nuestros esfuerzos en este ámbito deben garantizarse que las nuevas tecnologías permanezcan al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en otro instrumento más de dominación e injusticia”.
“A lo largo de los siglos, muchas tareas que antes realizaban los seres humanos han sido confiadas a máquinas cuyas capacidades y aplicaciones han seguido expandiéndose. Más recientemente, a ciertos sistemas artificiales incluso se les ha dado el nombre de nuestra facultad humana de inteligencia mental”, añadió.
En estos momentos, París se encuentra blindada con un nivel máximo de alerta con un dispositivo de seguridad bastante extenso con la finalidad de cuidar que la visita del Papa culmine sin ningún incidente.



















