Redacción / Grupo Marmor
El polémico anuncio de Trump surge en un momento donde la pena capital ha vuelto al centro del debate nacional, luego del intento fallido de ejecución de la reclusa Christa Pike en el estado de Tennessee. El pasado 30 de septiembre, las autoridades de Tennessee tuvieron que suspender la ejecución de Pike tras administrarle dos dosis de pentobarbital mediante inyección letal a las que la mujer sobrevivió, por lo que tuvo que ser trasladada de urgencia a un hospital.
Pike había sido condenada a la pena máxima por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1995, y se habría convertido en la primera mujer ejecutada en ese estado en más de dos siglos. A raíz de este incidente, el gobernador Bill Lee ordenó una revisión independiente del protocolo y suspendió todas las ejecuciones previstas en la entidad durante el resto del 2026.
La postura de Trump empata con las recientes acciones de su administración para fortalecer la pena de muerte. El pasado 24 de abril de 2026, el Departamento de Justicia anunció la restitución del protocolo federal de inyección letal y la ampliación de los métodos de ejecución disponibles, abriendo la puerta a mecanismos como el pelotón de fusilamiento.
En ese mismo informe, la dependencia detalló modificaciones legales para agilizar los procedimientos y reducir el tiempo de espera entre una condena capital y su ejecución. Además, se confirmó la autorización para solicitar la pena de muerte contra 44 acusados a nivel federal; de los cuales, el entonces fiscal general interino, Todd Blanche, autorizó específicamente buscar la sentencia letal contra nueve de ellos.



















