Tacha FNLS de discurso de odio declaraciones de Alfonso Martínez sobre vendedores foráneos

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Javier Velázquez/Grupo Marmor

El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) calificó como racista y discriminatorio el posicionamiento del alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, quien aseguró que los comerciantes que pretenden instalarse en el Centro Histórico provienen de otras entidades del país.

Ante ese señalamiento, el vocero de la organización, Jesús Camargo, informó que cuentan con un pronunciamiento oficial, mismo que dio a conocer durante una manifestación a las afueras del Centro Administrativo de Morelia (CAM), tras señalar que su impresora se había quedado sin tinta para imprimirlo previamente.

Asimismo condenaron de manera categórica lo que considera un discurso de odio por parte del edil. Le recuerdan que Morelia es la capital del estado, cuna de la Independencia y que lleva el nombre del generalísimo José María Morelos y Pavón, quien en 1813, en los Sentimientos de la Nación, decretó la abolición de la esclavitud y de la distinción de castas.

De acuerdo con el Frente, Martínez Alcázar reafirmó una postura fascista y empresarial al referirse a integrantes de comunidades indígenas, campesinas y sectores populares como “gente que no es de aquí”. Para la organización, esa expresión no solo ataca a sus agremiados, sino a todo el movimiento social que se manifiesta en Michoacán, y citan de forma textual la frase del alcalde: “voy a defender mi ciudad”.

Con esa declaración, aseguran, el presidente municipal y su círculo se asumen como propietarios del Centro Histórico, el cual mantienen cercado como si fuera un bien particular. Subrayan que la capital no es propiedad privada de Alfonso Martínez ni de grupos empresariales, que en México ya no existen virreyes y que el municipio se rige por la Constitución, por lo que ningún reglamento local puede estar por encima de la Carta Magna.

Por esa razón, el Frente anunció que mantendrá la exigencia de instalar su plantón en la plaza Melchor Ocampo, al considerar que es una conquista legítima y un derecho constitucional, y que tarde o temprano los espacios públicos volverán a ser del pueblo. Reiteraron su disposición a un diálogo franco y respetuoso, sin represión, amenazas, hostigamiento ni mordaza, pues un diálogo condicionado, advirtieron, no es diálogo sino coacción.