Margarita Arreola/ Grupo Marmor
Que si el mole lleva 20 chiles o 20 secretos, en Agostitlán no lo discuten: lo sirven, sazonado con el caldo del guajolote y lo presumirán el próximo 18 de octubre, a partir de las 10 de la mañana, en la Feria del Mole que enmarcará el aniversario 134 de esta tenencia del municipio de Hidalgo.
“Tienen que ver con la celebración del aniversario de elevación a tenencia justamente del poblado de Agostitlán que tiene ya en este año el 134 años que se eleva a tenencia y que bueno justamente es motivo motivo de festejo”, apuntó Edgardo González Pérez, director de Desarrollo Económico.
La fiesta no es solo mole, aunque el mole es el que manda. Es el invitado estelar, preparado por las cocineras tradicionales con esa mezcla de chiles y especias que cada una guarda como si fuera oro molido, sazonado a su estilo, servido humeante con carne de guajolote, muy apreciado en el oriente, o con pollo, y su infaltable guarnición de arroz hecho a la antigua.
“Ojalá pudieran sacarles sus recetas, que sería formidable. Tengo mis dudas al respecto, pero sí les podrían compartir cómo elaboran el mole”, reconoce entre risas el director de Desarrollo Económico.
Pero la variedad de Agostitlán es amplia. El que llegue podrá degustar lo que allá se come a diario y en fiesta: galletas, pan de rancho recién salido, gorditas de maíz infladitas en comal, y ese postre las pastitas de leche, un dulce que no es otra cosa que leche y azúcar cocidas con paciencia hasta quedar como caramelo.
A diferencia de otros municipios donde mandan los uchepos, aquí la tentación es en hoja verde: tamales de elote dulcecitos, de esos que se deshacen al primer bocado.
Y quien va a Agostitlán y no prueba la torta de cajeta, es como no haber ido. La hacen en dos versiones, con pan dulce o con pan salado, artesanal, partida por la mitad y embarrada generosamente de cajeta casera, hecha en cazo, a fuego lento.
Todo se servirá con fiesta. Habrá festival artístico, banda de viento sonando todo el día y, para bajar el mole, una ruta ciclista por terracerías y caminos de montaña, entre bosques de clima templado-frío y con postales de las presas de Mata de Pinos, Pucuato y Sabaneta.
Agostitlán, en la zona boscosa de Hidalgo, invita a comer, pedalear y celebrar. El 18 de octubre, el mole no se cuenta, se prueba.
14 Cocineras estarán presentes con sus mejores creaciones de de mole con la característica de un toque de picante y con costos que van desde 250 a 350 pesos en el caso del guajolote y para el pollo 150 a 200 pesos por platillo.



















