Donald Trump propone renombrar el océano Atlántico o Pacífico como “Océano Trump”

El presidente Donald Trump hablando frente a sus simpatizantes durante un mitin político en Clarksville, Tennessee.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este sábado cambiar el nombre del océano Atlántico o Pacífico a “Océano Trump” u “Océano de las Américas”. La propuesta fue lanzada durante un mitin político celebrado en la ciudad de Clarksville, Tennessee, sumándose a sus polémicas iniciativas geográficas.

Durante su intervención en el F&M Bank Arena, el mandatario señaló en tono de broma que su administración necesita nombrar un gran río y un cuerpo marino antes de concluir su periodo. Rechazó alterar la denominación de los ríos Hudson o Misisipi, enfocando su atención en las aguas internacionales.

¿Qué otros lugares geográficos ha renombrado el mandatario?

Esta declaración se inscribe en una política de rebautizos impulsada desde enero de 2025. Su primera orden ejecutiva consistió en transformar oficialmente el Golfo de México en “Golfo de América”, una medida administrativa que provocó inmediatas reacciones diplomáticas y amplio rechazo a nivel internacional.

Posteriormente, el 27 de agosto de 2026, Donald Trump firmó un decreto para modificar el nombre del lago Ontario a “Lake America”. Esta acción generó fuertes roces con autoridades de Canadá, quienes instalaron enormes letreros fronterizos para reafirmar la identidad histórica de este cuerpo hídrico binacional.

Límites legales de los decretos presidenciales estadounidenses

Aunque la presidencia puede obligar a las agencias federales de Estados Unidos a utilizar estas nuevas nomenclaturas, sus decisiones carecen de jurisdicción internacional. Organismos globales, plataformas tecnológicas y gobiernos extranjeros continúan ignorando estos cambios, manteniendo los nombres tradicionales en sus respectivos mapas.

Hasta el momento, la idea de crear el “Océano Trump” no cuenta con un procedimiento administrativo formal ni con una orden ejecutiva redactada. Sin embargo, esta retórica reafirma la intención del actual gobierno estadounidense por alterar la cartografía institucional exclusivamente dentro de sus dependencias federales.