Justicia en Ensenada: Declaran culpables a los asesinos de los tres surfistas extranjeros

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Redacción / Grupo Marmor

El trágico viaje de surf que conmocionó a México y al mundo en abril de 2024 finalmente encontró una resolución en los tribunales. Un juez en Ensenada, Baja California, declaró culpables a los tres hombres responsables del brutal asesinato de los hermanos australianos Jake y Callum Robinson, y de su amigo estadounidense, Jack Carter Rhoad.

Tras un mes de juicio, el juez Raúl Hernández determinó que Jesús Gerardo García, alias “El Kekas”, junto con sus cómplices Irineo Francisco “N” y Ángel Jesús “N”, actuaron con premeditación, alevosía y ventaja. Además del triple homicidio, fueron condenados por robo a mano armada y robo de vehículo con violencia. Aunque la pena máxima en el estado es de 60 años, la Fiscalía ha solicitado una “sentencia ejemplar” de 210 años de prisión para cada uno, la cual se dictará de forma definitiva el próximo 16 de octubre.

El proceso judicial sacó a la luz testimonios estremecedores sobre las últimas horas de los jóvenes. Durante las audiencias, Ary Gisell Silva Raya —expareja de “El Kekas” y quien ya cumple una condena de 20 años por instigar el asalto— relató cómo los agresores sorprendieron a los surfistas mientras estaban indefensos en su tienda de campaña en Punta San José.

De acuerdo con las declaraciones presentadas por la Fiscalía, las víctimas intentaron defenderse arrojando sus pertenencias. Jack Carter Rhoad suplicó por su vida y pidió misericordia argumentando que estaba casado, un ruego que fue ignorado antes de que los asesinaran con disparos en la cabeza y ocultaran sus cuerpos en un pozo de la zona. Según el crudo testimonio de Silva Raya, “El Kekas” se habría jactado del crimen diciendo: “Qué bonito lloraban”, mientras presumía los objetos robados.

“Nunca serán olvidados”

Más allá de la tragedia, las víctimas eran jóvenes profesionales y deportistas: Callum jugaba lacrosse en Estados Unidos, Jake era médico, y Jack había sido futbolista profesional en Guatemala y dirigía una empresa de ropa.

Sus padres, Martin y Debra Robinson, estuvieron presentes al escuchar el fallo condenatorio, momento en el que la madre no pudo contener las lágrimas. Expresaron que, aunque ningún resultado legal podrá devolverles a sus hijos ni aliviar el dolor, este veredicto es un paso significativo y doloroso hacia la justicia. Para honrar su memoria y legado, la familia estableció una fundación enfocada en el deporte y la superación personal, asegurando que, en palabras de su padre, “nunca serán olvidados”.