Redacción / Grupo Marmor
La indignación y el dolor invaden al municipio de Naucalpan, Estado de México, tras el trágico hallazgo sin vida de Madison, una joven estudiante trans de apenas 19 años. El pasado 6 de octubre, la chica fue encontrada en su propia recámara con evidentes huellas de violencia física y signos de asfixia, por lo que las autoridades ya investigan este brutal crimen bajo el protocolo de transfeminicidio.
Todas las miradas y las pruebas apuntan hacia una sola persona: Alejandro “N”, su expareja. De acuerdo con las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona, el sujeto fue captado saliendo del domicilio de la víctima el mismo día del asesinato. La madre de Madison reveló con profunda impotencia que la joven ya vivía un infierno, pues tras una tormentosa relación de cinco años, en octubre de 2025 había interpuesto una denuncia formal contra él por violencia intrafamiliar.
El coraje de la familia aumentó apenas unos días después del crimen. El domingo 11 de octubre, los propios familiares lograron ubicar al presunto homicida en el municipio de Cuautitlán Izcalli y dieron aviso inmediato a las autoridades. Sin embargo, en un giro verdaderamente indignante, los agentes de investigación acudieron al lugar, le tomaron fotografías para confirmar su identidad y, de manera inexplicable, el sospechoso logró escaparse de sus manos.
Tras haberle dado el último adiós a Madison durante el fin de semana, sus seres queridos alzan la voz para exigir a la fiscalía mexiquense que actúe con urgencia y logre la reaprehensión del sujeto. Para alertar a la ciudadanía y evitar que siga prófugo, la familia advirtió que Alejandro “N” ya cuenta con antecedentes penales por temas de drogas y tiene señas particulares muy visibles: tatuajes de huesos en ambas manos y una medusa en la mano derecha.



















