Cempasúchil criollo o de invernadero: ¿cuál es la diferencia?

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Redacción / Grupo Marmor

La elección de la flor de cempasúchil es un paso fundamental durante la temporada de Día de Muertos, pero los compradores frecuentemente se enfrentan al dilema de distinguir entre la variante criolla cultivada en el campo mexicano y la especie de invernadero comercializada masivamente.

El cempasúchil criollo se caracteriza por alcanzar alturas que pueden superar el metro, presentar un aroma sumamente penetrante y venderse siempre en grandes ramos recién cortados. Sus flores lucen pétalos asimétricos de aspecto silvestre, con tonalidades que varían naturalmente entre el amarillo claro y el naranja rojizo.

Por el contrario, la variante de invernadero, frecuentemente cultivada a partir de semillas de importación originarias de Asia, posee tallos cortos y flores perfectamente redondas en forma de pompón. Esta especie se distribuye siempre viva en pequeñas macetas de plástico y su fragancia es considerablemente más tenue que la nativa.

Otra diferencia económica y ecológica crucial radica en su reproducción agrícola. Mientras que las semillas de la flor criolla son fértiles y permiten a los campesinos guardarlas para el próximo ciclo de siembra, la planta de maceta suele ser genéticamente estéril, secándose por completo al concluir la festividad sin dejar semillas funcionales.