Por Claudia Lun Palencia / Grupo Marmor
En una importante operación llevada a cabo por agentes especiales de la Guardia Civil ha sido detenido el presunto fundador e impulsor del movimiento Blocus en España quien ha sido localizado en Picanya, Valencia.
También ha sido localizada la célula principal de este movimiento en redes sociales, sobre todo en TikTok, que alentaba a los jóvenes a unirse a una serie de violentas protestas callejeras portando material incendiario. Otras detenciones se han llevado a cabo en diversas ciudades españolas y sobre todo son jóvenes, algunos menores de edad, los que actuaban en las redes sociales.
De acuerdo con información del Ministerio del Interior, los detenidos estarían vinculados a convocatorias difundidas en redes sociales que, bajo la apariencia de protestas estudiantiles y otras reivindicaciones sociales, buscaban llevar a cabo saqueos y actos violentos.
La investigación se relaciona con los disturbios del 24 de octubre en Barcelona, en el que alrededor de 500 personas participaron en los altercados. Los agentes de la Guardia Civil se han apresurado a buscar a los cabecillas, ante la insistente convocatoria en redes sociales, para una nueva movilización violenta este 31 de octubre.
Al cabecilla, se le atribuye la creación y administración de grupos de Telegram desde los que se coordinaban estas acciones. Desde su perfil, en esta red social difundió un vídeo en el que aparece un encapuchado que se autoproclama líder de Blocus. Él mismo se presentaba en redes como responsable del movimiento en España.
Los hechos investigados podrían constituir delitos de desórdenes públicos agravados y organización criminal, sin perjuicio de la calificación que resulte de la instrucción.
La captación, para este movimiento, comenzaba con vídeos en TikTok y carteles, elaborados con carteles de inteligencia artificial y códigos QR, desde donde los interesados eran derivados a grupos de WhatsApp y Telegram y, posteriormente, a canales privados.
Los organizadores pedían difundir los enlaces en grupos de clase y otros espacios del entorno escolar, lo que facilitaba la llegada de las convocatorias a menores de edad.
Los mensajes indicaban acudir con mochilas, material escolar y pancartas para aparentar una reivindicación estudiantil, pero también vestir ropa negra y máscaras para dificultar la identificación. Para los agentes, estas consignas revelan que la protesta se utilizaba como cobertura de acciones violentas previamente planificadas.
Para el 31 de octubre se había previsto reunir a los participantes en un punto general y comunicar después, mediante un chat privado, qué establecimientos carecían de presencia policial. El objetivo era dirigir los saqueos en tiempo real hacia los comercios considerados más accesibles.
En las conversaciones se señalaron joyerías, tiendas de lujo y grandes almacenes. Además, algunos participantes propusieron incendiar comercios e incluso el Ayuntamiento de Barcelona. También se detectaron medidas para borrar mensajes y trasladar las comunicaciones a canales más cerrados.
El seguimiento de fuentes abiertas y canales de mensajería permitió relacionar al investigado con varios grupos de Telegram, algunos sustituidos por otros tras su cierre. Los investigadores detectaron preparativos para nuevas convocatorias durante las semanas siguientes en Barcelona y otras ciudades españolas.



















