Redacción / Grupo Marmor
Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven de 20 años de edad, fue identificada por su madre como una de los copilotos del jet privado Learjet 60 que se desplomó el domingo en el condado de Palm Beach, al norte de Miami, Florida, en un accidente aéreo que dejó un saldo de nueve personas fallecidas a bordo y cientos de residentes evacuados.
Filgueiras obtuvo su licencia de piloto a los 17 años mientras cursaba la secundaria, acumulaba más de 1,300 horas de vuelo y llevaba nueve meses desempeñándose como piloto comercial. La aeronave cubría la ruta desde Austin, Texas, hacia el aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas, cuando cerca de las 12:50 horas se precipitó sobre la vialidad Military Trail, en su cruce con la 10th Ave North, a unos 11 kilómetros al suroeste de West Palm Beach.
El impacto abrió un cráter sobre la calzada y bloqueó el acceso a una comunidad aledaña de casas móviles, sin que se reportaran personas heridas en tierra; no obstante, las autoridades habilitaron refugios para los vecinos desalojados, suspendieron clases en una escuela secundaria cercana y estimaron que la vialidad permanecerá cerrada al menos un mes. Al respecto, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, calificó como “estremecedor” el video del siniestro, describiéndolo como la caída de un misil seguida de una fuerte explosión.
Mientras la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) encabeza las investigaciones en una jornada marcada por tormentas eléctricas en el sur de Florida, salieron a la luz las últimas comunicaciones captadas por el control aéreo de Miami. En los registros se escucha la voz de una mujer reportar presencia de hielo y turbulencias moderadas, para instantes después emitir la alerta “Mayday, mayday” al caer de forma repentina de 3,000 a 6,000 metros por minuto, antes de escucharse un último grito: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”



















