Redacción / Grupo Marmor
Cada 5 de noviembre se celebra el Día Internacional del Payaso, una fecha dedicada a reconocer a los artistas que hacen de la risa su principal herramienta para transmitir alegría, emociones y diversión a personas de todas las edades.
Con sus coloridos vestuarios, maquillaje, ocurrencias y habilidades escénicas, los payasos se han convertido en figuras emblemáticas del circo y el entretenimiento. Sin embargo, su trabajo va mucho más allá de provocar carcajadas: también puede transmitir mensajes, despertar emociones y acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
¿Por qué se celebra el Día Internacional del Payaso?
Esta celebración se relaciona con el reconocimiento a los artistas que dedican su vida a la comedia y al espectáculo. Una de las referencias más conocidas es el nacimiento de Emilio Alberto Aragón Bermúdez, mejor conocido como Miliki, ocurrido en noviembre de 1929.
Miliki fue un reconocido payaso, músico y compositor español que conquistó al público de distintas generaciones junto con sus hermanos Gaby y Fofó. Su participación en Los Payasos de la Tele y canciones como Hola, don Pepito, hola, don José lo convirtieron en un referente del entretenimiento infantil.
Aunque el 5 de noviembre es una fecha ampliamente difundida para esta conmemoración, no existe una declaratoria oficial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que la establezca como un día internacional.
Los payasos no solo hacen reír
A lo largo del tiempo, el papel de los payasos ha evolucionado. Además de presentarse en circos, fiestas y espectáculos, muchos artistas participan en actividades sociales y hospitalarias.
Los llamados payasos de hospital utilizan el humor, la improvisación y el juego para acompañar a pacientes, principalmente niñas y niños, y contribuir a que su estancia en los centros médicos sea más llevadera.
Su trabajo demuestra que la risa puede convertirse en una herramienta de acompañamiento emocional y convivencia.
El origen del maquillaje de los payasos
Para conocer el origen de esta tradición hay que viajar a los antiguos espectáculos teatrales europeos, donde los artistas recurrían a vestuarios llamativos y maquillaje para captar la atención del público.
Una de las figuras más importantes en la historia del payaso moderno fue Joseph Grimaldi, un artista británico que a principios del siglo XIX popularizó un estilo caracterizado por el rostro completamente blanco, mejillas rojas, cejas exageradas y una amplia sonrisa pintada.
Su propuesta convirtió el maquillaje en una parte fundamental de la identidad del personaje y sentó las bases de una imagen que continúa vigente en los circos.
De acuerdo con registros históricos sobre el clown, el maquillaje también permitía que los gestos y las expresiones fueran más visibles para los espectadores que se encontraban lejos del escenario.
Este 5 de noviembre, la celebración invita a reconocer a quienes, detrás de una nariz roja y una sonrisa pintada, encuentran distintas formas de hacer reír, emocionar y transformar un momento cotidiano en una experiencia inolvidable.


















