Julieta Coria/Grupo Marmor
La derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos abre un nuevo escenario político para el presidente Donald Trump, quien deberá enfrentar los últimos dos años de su mandato con un Congreso controlado por los demócratas.
Los resultados de los comicios del 3 de noviembre permitieron al Partido Demócrata obtener la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, lo que modifica el equilibrio de fuerzas en Washington y limita el margen de maniobra de la Casa Blanca.
Uno de los principales cambios será la capacidad de los demócratas para controlar las comisiones legislativas, impulsar investigaciones sobre la administración federal, solicitar documentos y citar a funcionarios para comparecer ante el Congreso.
Además, el presidente tendrá mayores dificultades para aprobar nuevas leyes y sacar adelante iniciativas relacionadas con su agenda económica, migratoria y de política exterior. En el Senado, la nueva mayoría demócrata también tendrá capacidad para bloquear o retrasar nombramientos de funcionarios y jueces federales.
Otro escenario que podría presentarse es la apertura de procedimientos de juicio político contra Trump, aunque una eventual destitución no sería automática: requiere el respaldo de dos terceras partes del Senado para concretarse.
Pese al revés electoral, Trump conservará sus facultades presidenciales, incluido el poder de veto y la posibilidad de emitir órdenes ejecutivas dentro de sus atribuciones constitucionales.
El nuevo Congreso comenzará funciones el 3 de enero de 2027, cuando iniciará una etapa de mayor confrontación política entre la Casa Blanca y los legisladores demócratas.


















