Pese a la expectativa generada a nivel internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió no respaldar a María Corina Machado como eventual presidenta de Venezuela, al considerar que no cuenta con el apoyo ni el reconocimiento necesarios dentro del país sudamericano.
La postura del mandatario fue confirmada por Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, tras la reunión sostenida el pasado 15 de enero entre Trump y la dirigente opositora venezolana. De acuerdo con declaraciones atribuidas al presidente estadounidense, Machado es una figura “agradable”, pero carece del respaldo interno para asumir el liderazgo del país.
Recomendaciones y análisis influyeron en la decisión
Previo al encuentro, ya circulaban versiones sobre las dudas de Trump respecto a la viabilidad política de Machado. Informes señalan que altos funcionarios de su administración, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, habrían recomendado cautela ante el riesgo de una mayor inestabilidad en Venezuela si ella asumía la presidencia.
Asimismo, la decisión habría estado respaldada por evaluaciones de inteligencia que advertían un escenario de mayor tensión política y posibles implicaciones en materia de seguridad regional.
Machado mantiene confianza en Trump
Tras su salida de la Casa Blanca, María Corina Machado fue recibida por migrantes venezolanos que se congregaron en el lugar, quienes le expresaron su respaldo. La líder opositora agradeció las muestras de apoyo y aseguró que mantiene su confianza en Donald Trump.
“Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, expresó antes de retirarse.
La postura del gobierno estadounidense marca un giro relevante en el panorama político venezolano, en un contexto de alta incertidumbre y reconfiguración de alianzas internacionales.



























