Maricruz López/Grupo Marmor
El calendario astronómico de este mes arranca con un fenómeno de alto impacto visual este martes 3 de febrero de 2026, cuando la Luna se alinee perfectamente con Régulo, la estrella principal de la constelación de Leo. Este evento, conocido como ocultación lunar, es uno de los encuentros celestes más dinámicos de observar; Régulo, apodada como “el corazón del león”, será bloqueada por el tránsito mensual de la Luna, permitiendo a los científicos medir con exactitud el relieve de montañas y cráteres lunares en el instante preciso en que la estrella desaparece tras el limbo del satélite.
Siguiendo con la actividad espacial, la madrugada del próximo domingo 8 de febrero de 2026 marcará el momento crítico para la lluvia de estrellas Alfa Centáuridas. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa una densa nube de escombros espaciales, provocando el encendido de pequeñas partículas al contacto con la atmósfera. Se prevé el avistamiento de veloces “bolas de fuego” que dejan estelas persistentes, visibles incluso para observadores principiantes que se alejen de la contaminación lumínica urbana al menos 30 minutos antes del amanecer para adaptar su vista a la oscuridad.
Asimismo, los observadores tendrán una oportunidad única el miércoles 11 de febrero de 2026, cuando la Luna protagonice una segunda ocultación astronómica, esta vez bloqueando la visibilidad de la gigante Antares. Este evento destaca como el más relevante del mes debido a la magnitud de este astro, una supergigante roja que se encuentra entre las más masivas conocidas. Durante el encuentro, la estrella desaparecerá repentinamente para reaparecer minutos después, ofreciendo un contraste visual impresionante entre el brillo plateado lunar y el intenso tono rubí de Antares.
Para asegurar una experiencia exitosa en estos tres eventos, se recomienda el uso de binoculares o telescopios básicos, especialmente para las ocultaciones estelares, y buscar horizontes despejados. Estos hitos en el firmamento de 2026 no solo representan una oportunidad estética para los aficionados y astrofotógrafos, sino que también son fundamentales para la astronomía observacional, marcando un inicio de año excepcional para la divulgación científica y el estudio del cosmos desde nuestro planeta.



















