Por Claudia Luna Palencia
Ya se veía venir. Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, ha sido acusada de malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida de marca, tras una investigación de dos años llevada a cabo por un juez en Madrid.
Gómez, de 55 años, ha sido acusada de utilizar su influencia como esposa del presidente socialista para asegurar y gestionar un puesto en la Universidad Complutense de Madrid y de utilizar recursos públicos y conexiones personales para promover sus intereses privados.
El juez, Juan Carlos Peinado, también ha acusado a la asistente personal de Gómez, Cristina Álvarez, y a un empresario, Juan Carlos Barrabés, en relación con el caso.
La investigación sobre Gómez se inició por una denuncia de Manos Limpias, un sindicato autodenominado con vínculos de extrema derecha que tiene un historial de utilizar los tribunales para perseguir a quienes considera una amenaza para los intereses democráticos de España.
De visita en China, visiblemente afectado y bastante serio, el presidente de España pidió que Justicia haga justicia y reiteró que el tiempo pondrá las cosas en su lugar. Sánchez siempre ha declarado que hay una persecución política de la derecha contra él, su esposa y su hermano.
Ahora sigue el curso judicial. En su fallo de 39 páginas, el juez Peinado sugirió que ciertas decisiones públicas favorables a la cátedra universitaria, que podrían haberse obtenido mediante una explotación única de su posición relacional, se habían tomado desde que el marido de Gómez se convirtió en secretario general del Partido Socialista Obrero Español y, sobre todo, desde que él fue presidente del gobierno.
El juez también señaló que había pruebas de comportamientos en el Palacio de la Moncloa, sede del gobierno de España, que parecen más acordes con los sistemas absolutistas y que, afortunadamente, han sido olvidados.
La decisión de acusar formalmente a Gómez llega en un momento delicado para Sánchez, ya que su hermano menor, David, será juzgado el próximo mes por cargos de tráfico de influencias. Según otra denuncia de Manos Limpias, David Sánchez recibió un puesto a medida por parte del consejo socialista de la ciudad suroccidental de Badajoz en julio de 2017, cuando su hermano era el líder nacional del PSOE. Él niega los cargos.
Y luego, está el escándalo más sonado, que también rodea a la figura del presidente Sánchez con los casos de corrupción de su antiguo hombre de toda confianza, el exministro de Transportes, José Luis Ábalos.
Ábalos quien ya está en la cárcel, junto con su exasesor Koldo García, al parecer tenían toda una trama de sobornos en contratos públicos para equipos sanitarios durante la pandemia del Covid-19. Y, otros contratos, amañados y colocación de las amantes del exministro de Transportes en diversos puestos de trabajo sin mérito alguno.




























