Sheinbaum tendrá destacada participación en Barcelona

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Claudia Luna Palencia/Grupo Marmor

Aquí en España ya se habla del deshielo entre los gobiernos de México y España, gracias a la presencia en Barcelona de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. De hecho, es su primer viaje a Europa.

Y, se espera que no sea el último: la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quiere conocer a Sheinbaum lo mismo que el mandatario francés, Emmanuel Macron.

El mes de noviembre podría acontecer el próximo viaje de la presidenta mexicana dado que en Madrid será celebrada la Cumbre Iberoamericana y se espera la presencia de la mayoría de los líderes de la región.

La intervención de Sheinbaum, el sábado 18 de abril, sucederá dentro del evento por la Defensa de la Democracia que estará marcado por la presencia de sus homólogos de España, Brasil, Colombia y Uruguay. Se firmará un acuerdo conjunto.

“Dará un mensaje conciliador, a favor de la paz y del respeto de los organismos internacionales; así como de los acuerdos y tratados globales. Será un mensaje de unidad”, comentó una fuente consultada.

  Barcelona se ha convertido en epicentro del movimiento progresista global y busca aglutinar todas las voces posibles a favor de crear un gran frente ante los discursos del odio; de las políticas injerencistas y ultranacionalistas que enarbolan, líderes como Donald Trump.

Después de tantos años de alharaca con el tema del perdón histórico exigido por México a la Corona y al gobierno de España, parece que finalmente se retomará la normalidad bilateral.

La confirmación de la presidenta mexicana causó cierta sorpresa porque todavía unas semanas atrás había vuelto a resucitar el tema del perdón y, nuevamente la derecha y la ultraderecha españolas, se dieron vuelo insultando y denostando al gobierno mexicano.

Al final, hay más porque unirse que separarse. El vacío que dejó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador podría ser resarcido; queda     ahora  fortificar las relaciones gubernamentales entre ambos países en momentos en que hay desafíos internacionales amenazantes que obligan a aparcar las diferencias para luchar por los puntos en común.

  La figura de Trump, todo lo que él representa, más todo lo que representa la gente que lo acompaña en su gabinete; por no obviar, a empresarios como Elon Musk que aquí en Europa ya quemó todos sus cartuchos, todo eso que engloban en su postura ideológica, económica, social, cultural y por supuesto política han reanimado, al menos entre los europeos, el fantasma del pasado no muy lejano que tiñó de rojo a Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

El llamado del mandatario español con este Foro es a moverse y a no quedarse callado… a buscar la unidad entre los pares; y tiene razón cuando menciona que en la actualidad hay mucho en juego: avanzar con medidas progresistas o estancarse y regresar al pasado con medidas regresivas.

Al final, el rechazo y el asco que provoca Trump en diversas sociedades está sacando a varios gobernantes de su zona de confort y permitiendo reconciliaciones como las del gobierno de México y España.

Hay muchas cosas que han cambiado a lo largo de estos últimos años: España ha perdido su posicionamiento ideológico, económico y su liderazgo que tuvo en décadas soleadas como las de 1990 a 2000 y de 2000 a 2010. Después, dio pasos atrás, mientras China fue dándolos hacia adelante en la región; lo mismo que Rusia en algunos países.

            América Latina ya no es lo que era antes: ahora los equilibrios, si es que los hay o quizá hay que encontrarlos, pasan por el liderazgo de Brasil y la presencia de China. Trump quiere meter mano en América Latina y recuperar su vasallaje influyendo en los procesos electorales: por cierto, que este año, además de Costa Rica y Perú habrá elecciones en Colombia, Haití y Brasil. Qué lejos quedó aquella ensoñación cuando México lideraba a los latinoamericanos y España, mostraba su músculo económico y se llevaba bien con todos. Ahora es México, el principal inversor en España, con un flujo de más de 34 mil millones de euros.