Redacción/Grupo Marmor
Autoridades de Estados Unidos dieron a conocer una lista de funcionarios mexicanos acusados de presuntos vínculos con el narcotráfico, en un caso que ha generado fuerte tensión política y diplomática entre ambos países.
Entre los señalados se encuentra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como el senador Enrique Inzunza, además de otros altos mandos estatales y de seguridad.
De acuerdo con la acusación presentada por fiscales del Distrito Sur de Nueva York, los implicados habrían colaborado con el Cártel de Sinaloa para facilitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, a cambio de sobornos y apoyo político, de acuerdo a una nota publicada en El Universal.
Las investigaciones también señalan que algunos funcionarios utilizaron sus cargos públicos para proteger las operaciones del grupo criminal, e incluso estarían relacionados con delitos como posesión de armas y actos violentos.
Además de Rocha Moya e Inzunza, la lista incluye exfuncionarios de seguridad, mandos policiales y autoridades municipales de Sinaloa, lo que evidencia una presunta red de colaboración entre el crimen organizado y estructuras gubernamentales.
Los cargos podrían derivar en procesos judiciales en Estados Unidos, con penas severas que incluyen décadas de prisión e incluso cadena perpetua.
De acuerdo con la recopilación periodística, entre los nombres que han sido vinculados a investigaciones o señalamientos destacan:
- Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa
- Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena
- Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública federal
- Julio César Godoy Toscano, exdiputado federal
- Mario Arturo Acosta Chaparro, general del Ejército Mexicano (fallecido)
- Raúl Salinas de Gortari, empresario y hermano del expresidente Carlos Salinas
- Mario Ruiz Massieu, exprocurador de la República
En varios de estos casos, las acusaciones provienen de investigaciones en Estados Unidos, declaraciones de testigos protegidos o expedientes judiciales relacionados con el combate al narcotráfico.
Otros casos, como el de García Luna, ya cuentan con sentencias en el extranjero, mientras que algunos políticos han rechazado públicamente cualquier vínculo con organizaciones criminales.
El tema forma parte del debate recurrente sobre la relación entre política y crimen organizado en México, así como el impacto de estas acusaciones en la vida pública y la percepción internacional del país.



















