Redacción / Grupo Marmor
El estreno de Michael, la película biográfica dirigida por Antoine Fuqua, ha generado sentimientos encontrados para los fanáticos: por un lado, la cinta ha logrado cifras astronómicas, recaudando 218 millones de dólares a nivel mundial en su arranque, superando a hitos como Straight Outta Compton y Elvis. Sin embargo, mientras el público llena las salas impulsado por la nostalgia, la crítica “enterró” el filme, calificándolo como una pieza superficial que evita deliberadamente los episodios más oscuros y controvertidos de la vida del cantante.
El punto más alto de la producción es la interpretación de Jaafar Jackson; el sobrino del artista ha dejado boquiabiertos a espectadores por su asombroso parecido físico y su capacidad para replicar con precisión quirúrgica los movimientos de Michael. El filme captura la magia de las actuaciones icónicas, desde Thriller hasta Billie Jean, ofreciendo una experiencia inmersiva en formato IMAX que ha sido descrita por los fans como “asistir a un concierto en vivo”. Este éxito logra la recuperación financiera del patrimonio de Jackson, que pasó de la ruina en 2009 a facturar fortunas anuales en la actualidad.
A pesar del aplauso del público, la cinta enfrenta duras objeciones al ser una biografía autorizada y producida por los propios albaceas de Jackson, se le acusa de omitir cualquier mención a las acusaciones de abuso sexual infantil. Críticos y directores, como Dan Reed (Leaving Neverland), señalan que la película presenta la relación de Jackson con los niños como algo puramente inofensivo, ignorando los testimonios y juicios que marcaron la última etapa de su carrera. La producción incluso tuvo que gastar 10 millones de dólares extra para eliminar fragmentos de guion que violaban acuerdos confidenciales del pasado.
Además, el estreno coincidió con la nueva demanda de los hermanos Cascio presentada en febrero de 2026, alegando haber sido víctimas de abuso sexual, manipulación y tráfico de menores por parte del artista. Aunque los albaceas de Jackson califican esto como una táctica para obtener dinero, el resurgimiento de estas acusaciones contrasta con la imagen idealizada que Lionsgate proyecta en pantalla. Por ahora, el público parece haber decidido separar la obra del artista, asegurando el futuro de una franquicia que ya insinúa una segunda entrega.





























