Redacción/Grupo Marmor
La ciudad de Burdeos quedó marcada en la memoria del futbol mexicano durante la Copa del Mundo de Francia 1998, especialmente por el intenso encuentro entre Selección Mexicana y Selección de Bélgica en el histórico Stade Lescure. Aquel partido reunió dramatismo, tensión y una reacción inesperada del equipo mexicano que terminó por convertirlo en uno de los momentos más recordados de esa justa mundialista.
México llegó a estar abajo 2-0 en el marcador y además enfrentó la expulsión de Pável Pardo, situación que parecía sentenciar el encuentro. Sin embargo, el conjunto nacional reaccionó con velocidad y precisión ofensiva. Una de las jugadas más recordadas nació en los pies de Jesús Arellano, continuó con un servicio de Ramón Ramírez y terminó con una espectacular definición aérea de Cuauhtémoc Blanco, anotación que ayudó a sellar el empate 2-2.
Con el paso de los años, aquel duelo sigue siendo recordado por aficionados mexicanos como uno de los partidos más emocionantes del Mundial de 1998. Más allá del resultado, el encuentro dejó una imagen imborrable sobre la capacidad de reacción del equipo nacional y la intensidad que puede alcanzar el futbol en escenarios mundialistas.



















