Por Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor
El intento de decapitación que un inmigrante ilegal sudanés pretendió llevar a cabo contra otra persona en Belfast, ha desatado no solo una ola de indignación en Reino Unido, sino fuertes protestas masivas lideradas por grupos de ultraderecha que piden la expulsión inmediata de los ilegales.
Belfast está convirtiéndose en la Zona Cero de las manifestaciones violentas que dejan escenas de pánico porque grupos de jóvenes encapuchados están incendiando comercios, autobuses, coches y casas en barrios de inmigrantes.
La víctima que estuvo a punto de morir decapitada ha sido identificada como Stephen Ogilvie; se sabe que está en el hospital y ha perdido el ojo izquierdo.
En un comunicado emitido por su familia a los medios de comunicación se pide un cese de los disturbios y que paren los ataques contra los inmigrantes. Han sucedido decenas de incidentes de gente que está siendo atacada en la calle solo por su color de piel.
“Tenemos muchos migrantes que hacen una contribución profundamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema sanitario y sector de la hostelería, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione”, de acuerdo con este comunicado.
En otra parte de la misiva a los medios se lee que: “Estamos completamente devastados por el horrible ataque a nuestro ser querido en la avenida Kinnaird. Esto ha sido un shock enorme para toda nuestra familia, y ahora mismo, nuestra única prioridad es estar a su lado y ayudarle a recuperarse”.
Una multitud de los rijosos de ultraderecha que están lanzado consignas xenófobas y de discriminación intentaron ingresar a un hotel para prenderle fuego, pero la policía logró frenarlo.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha condenado el ataque, calificándolo de repugnante y, declaró, que no hay ni habrá tolerancia para escenas abominables de violencia como las que están sucediendo en Belfast.
“Mis pensamientos son ante todo con la víctima y agradezco a todas las fuerzas de seguridad, incluidos muchos voluntarios que han intervenido, escribió en su cuenta X.
En medio del levantamiento, las autoridades británicas pidieron calma: “Todos tenemos ahora la responsabilidad de instar a la calma y dejar que la policía haga su trabajo”, de acuerdo con la secretaria de Irlanda del Norte, Hilary Benn.


















