Margarita Arreola/ Grupo Marmle
En el marco de la próxima celebración del Pride Michoacán, es importante recordar por qué existe esta conmemoración a nivel local. De acuerdo con Norma Elisa Valencia Farías, secretaria general de Pride Michoacán A.C., en el estado aún persisten los crímenes de odio motivados por la discriminación. En ese sentido, todavía queda mucho camino por recorrer en materia de respeto a los derechos humanos, pues en muchos casos el acceso a temas esenciales como educación y salud continúa siendo una deuda pendiente.
“La marcha también es un acto político, no solo un evento de fiesta y color’, describió.
La Marcha del Orgullo tiene como objetivo visibilizar los derechos de la comunidad LGBTIQ+ para que no se pierdan ante la llegada de gobiernos de derecha ni se olvide la deuda histórica que la sociedad mantiene con las comunidades minoritarias.
Cabe destacar que, según la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2022 del INEGI, en Michoacán hay 142 mil personas mayores de 18 años que se identifican abiertamente como parte de la comunidad diversa. De ellas, casi el 50 por ciento declaró haber sufrido discriminación en algún momento de su vida. Un dato alarmante es que alrededor del 60 por ciento ha pensado en suicidarse y el 35 por ciento lo ha intentado al menos en una ocasión.
Asimismo, existen cifras preocupantes sobre el incremento de amenazas de ataque sexual, y un 25 por ciento declaró que se les han negado oportunidades laborales o de atención médica por pertenecer a la población diversa.
De acuerdo con información recabada por el colectivo, los municipios con mayor índice de violencia hacia la población LGBT+ corresponden a la colindancia con Jalisco, principalmente Jiquilpan, Zamora y Jacona, además de Morelia por su densidad demográfica.
Se marcha porque aún existen múltiples pendientes en la legislación estatal. Por ejemplo: la tipificación del transfeminicidio o transhomicidio por parte del Congreso de Michoacán; las sanciones y reparación del daño por las mal llamadas “terapias de conversión”; la usurpación de acciones afirmativas por parte de políticos; y la falta de certeza legal sobre la identidad de las infancias de familias homoparentales.
La integrante del comité organizador del Pride en Michoacán destacó que, aunque se han logrado algunas conquistas importantes, las políticas públicas siguen en deuda con la población diversa. Persisten rezagos y una amenaza constante de la ultraderecha que pretende revertir derechos que costaron años y vidas conquistar.


















