Redacción / Grupo Marmor
Un lamentable suceso conmocionó a la ciudad de Zamboanga en Filipinas, luego de que un estudiante de nivel secundaria protagonizara un ataque armado al interior de su escuela. El agresor, de entre 14 y 15 años de edad, decidió transmitir en vivo el violento episodio a través de sus redes sociales simulando la perspectiva de un videojuego. Durante el tiroteo, el menor le quitó la vida a un compañero y dejó al menos a 3 personas lesionadas antes de arrojarse desde el quinto piso del edificio escolar para terminar con su propia existencia.
De acuerdo con las declaraciones del alcalde de la localidad, el presunto responsable ingresó a las instalaciones de la institución católica portando un rifle, una pistola y una cámara corporal adaptada a su equipo. Tras darse a conocer la tragedia, los directivos del plantel anunciaron la suspensión de las actividades académicas durante 2 días para colaborar con las autoridades. A la par, el gobierno filipino retiró de su cargo a un agente aduanal, quien fue identificado como el padre del atacante, con el fin de investigar si alguna de las armas empleadas pertenecía a su equipo de cargo oficial.
El material audiovisual del ataque se difundió rápidamente a través de diversas plataformas digitales, generando indignación a nivel internacional. Aunque la red social Facebook eliminó la transmisión original casi de manera inmediata, el video continuó circulando durante más de 12 horas en otras aplicaciones como X, donde fue replicado por cientos de cuentas. Ante la gravedad de la situación, el presidente del país ordenó llevar a cabo una investigación exhaustiva y exigió reforzar urgentemente los protocolos de seguridad en todos los centros educativos para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
https://twitter.com/MarthaIBerraA/status/2089791363688583265?s=20
Este incidente ha reavivado el intenso debate nacional sobre la regulación del acceso a internet para los menores de edad y el estricto control en la posesión de armamento. Apenas el 22 de junio pasado, un suceso similar dejó un saldo de 3 alumnos fallecidos y 5 heridos en otra región del país, lo que derivó en la prohibición de un violento videojuego en línea. Actualmente, los legisladores filipinos analizan la posibilidad de establecer una edad mínima obligatoria para el uso de redes sociales, argumentando que estas plataformas exponen a la juventud a procesos de radicalización y a contenidos altamente inapropiados.















