Vivir lejos de tu trabajo podría dañar tu salud: estos son los efectos de los largos traslados

Banner

Redacción / Grupo Marmor

Las largas distancias entre el hogar y el centro de trabajo han dejado de ser un simple problema de movilidad urbana para convertirse en una silenciosa crisis de salud pública en México. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las personas tardan entre 31 minutos y dos horas diarias para transportarse a sus empleos, mientras que un 5.3 por ciento pasa más de 120 minutos en el trayecto. Ante este panorama, la UNAM y diversos organismos internacionales alertan que este desgaste cotidiano detona un deterioro físico y mental severo.

En el aspecto psicológico, especialistas de la UNAM aclaran que el tráfico por sí solo no enferma, sino la constante tensión ligada a factores de riesgo, como el temor a sufrir un asalto en el transporte colectivo. Esta exposición prolongada a trayectos mayores a una hora provoca un incremento crónico de cortisol (la hormona del estrés). Este desbalance químico eleva drásticamente los índices de ansiedad, insomnio crónico, fatiga acumulada y problemas de rendimiento dentro de las empresas.

El daño corporal por pasar horas sentado frente al volante o en el transporte público es igual de alarmante. Durante los traslados acelera el desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión y diabetes tipo 2, debido a la tensión muscular y la ralentización del metabolismo. Asimismo, reportes de la OMS sostienen que las personas con traslados extremos pierden horas de sueño, descuidan su alimentación por consumir opciones rápidas y sufren de aislamiento al reducir su tiempo de convivencia familiar.

A esto se suma el factor ambiental, pues respirar diariamente contaminantes como el dióxido de nitrógeno y las partículas finas (PM2.5) en las horas pico debilita el sistema inmunológico. Para mitigar este impacto, expertos sugieren que los centros laborales adopten de manera urgente modelos de trabajo híbridos, flexibilidad de horarios para esquivar las horas críticas de tráfico, o bien, que los usuarios utilicen técnicas de distanciamiento emocional como escuchar música o audiolibros.