El día que México derrotó a Ecuador en el Mundial 2002

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Redacción/Grupo Marmor

El 9 de junio de 2002 quedó grabado en la memoria del balompié azteca como el día en que la Selección Mexicana, dirigida por Javier Aguirre, dio un paso gigante hacia la clasificación en el Mundial de Corea-Japón. El Estadio Miyagi fue el escenario de un vibrante e intenso duelo correspondiente a la fase de grupos, donde México se midió ante un debutante pero peligroso Ecuador, que buscaba hacer historia a costa del conjunto norteamericano.

El encuentro comenzó cuesta arriba para el Tri, ya que apenas al minuto 5, el delantero ecuatoriano Agustín Delgado sorprendió a la zaga mexicana con un certero remate de cabeza que abrió el marcador. La anotación tempranera cayó como un balde de agua fría para la afición y sembró dudas en el terreno de juego, obligando a los mexicanos a remar contracorriente desde muy temprano en el partido.

Sin embargo, la reacción de México no se hizo esperar gracias al colmillo de sus figuras. Al minuto 28, tras un preciso centro de Ramón Morales por la banda izquierda, el histórico delantero Jared Borgetti conectó el balón de primera intención dentro del área para batir al arquero José Cevallos. Con el 1-1, el alma regresó al cuerpo de los dirigidos por el “Vasco” Aguirre, quienes recuperaron el control emocional del encuentro.

Para la parte complementaria, el dominio mexicano se consolidó y la recompensa llegó al minuto 57 a través de los botines de Gerardo Torrado. El mediocampista recuperó un balón en las afueras del área grande y, sin pensarlo dos veces, sacó un potente e inolvidable zurdazo que se incrustó en las redes ecuatorianas. El gol desató la euforia en la banca mexicana y sentenció una remontada memorable que reflejó la garra de aquel plantel.

Con el silbatazo final y el 2-1 definitivo, México aseguró tres puntos fundamentales que, sumados a la victoria previa contra Croacia, le permitieron avanzar a los octavos de final como líder del Grupo G. Por su parte, aquel partido representó una dolorosa lección para Ecuador en su primera Copa del Mundo, mientras que para el Tri significó uno de los triunfos más solventes y recordados en su historial de fases de grupos mundialistas.