Redacción/Grupo Marmor
Cuando una roca brillante atraviesa el cielo nocturno, muchas personas suelen llamarla simplemente “meteoro” o “asteroide”. Sin embargo, los objetos que viajan por el espacio tienen características muy distintas.
Los asteroides son cuerpos rocosos que orbitan alrededor del Sol y que, en su mayoría, se encuentran en el cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter. Los cometas, por su parte, están formados por hielo, polvo y roca. Cuando se acercan al Sol, el calor provoca que liberen gases y partículas, creando la característica cola luminosa que los distingue en el cielo.
Los meteoritos son fragmentos de roca o metal que logran sobrevivir al paso por la atmósfera terrestre y alcanzan la superficie del planeta. Antes de tocar el suelo, el fenómeno luminoso que producen al ingresar a gran velocidad recibe el nombre de meteoro. Aunque estos términos suelen confundirse, cada uno describe una etapa o un tipo de objeto completamente diferente dentro del Sistema Solar.
Esta diferencias permite apreciar mejor los eventos astronómicos y reconocer que detrás de cada destello o cuerpo celeste existe una historia distinta sobre el origen y la evolución de nuestro vecindario cósmico.
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