Jorge Rubio/Grupo Marmor
El nombre de la joven promesa mexicana, Gilberto Mora, sigue agitando el mercado de fichajes en Europa. A pesar de haber despertado el interés de varios gigantes del viejo continente, el Manchester United ha decidido retirarse de la carrera por su contratación, una postura que tomó por sorpresa a los aficionados tanto en México como en Inglaterra.
Según reportes del diario británico Daily Mirror, el departamento de inteligencia deportiva de los “Red Devils” monitoreó minuciosamente el crecimiento del mediocampista de 17 años durante el último semestre. Los visores del club inglés siguieron de cerca su evolución, especialmente tras consolidarse como una de las figuras de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo. Sin embargo, el paso al costado del Manchester United no se debe a dudas sobre la calidad del jugador. Aunque en Old Trafford reconocen el inmenso potencial de Mora, la directiva optó por evitar una guerra de ofertas que terminara inflando exponencialmente el costo de la operación.
La nueva gestión del club, encabezada por el copropietario Sir Jim Ratcliffe, mantiene una postura institucional firme de no participar en pujas económicas por ningún futbolista, sin importar qué tan prometedor sea su futuro. Esta estricta política de mercado dejó el camino libre a otros clubes de élite que también siguen el rastro del mexicano, tales como el Manchester City, Chelsea, Real Madrid y Barcelona.
El valor y la exposición de Mora se dispararon tras su histórica participación en la Copa del Mundo. Durante la justa mundialista, el atacante no solo rompió el récord como el jugador más joven en debutar con la camiseta de México en un Mundial, sino que también se convirtió en el segundo futbolista más joven en disputar un partido de eliminación directa en la historia del torneo, una marca que hasta ahora solo superaba Pelé desde la edición de Suecia 1958. A pesar del brillo y la proyección del canterano azteca, la directiva de los “Red Devils” prefirió ser fiel a su estrategia financiera, priorizando la estabilidad económica antes que sumarse a inversiones impulsadas por la presión de la competencia europea.



















