Alerta por el “quiere volar”: El peligroso festejo mundialista que puede terminar en tragedia

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Jorge Rubio/Grupo Marmor

La euforia por el histórico pase de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial 2026 ha desatado una ola de celebraciones masivas en todo el país; sin embargo, una vieja costumbre se ha viralizado de forma preocupante en plazas públicas, estadios y foros de televisión: el famoso “quiere volar”. Esta dinámica consiste en que un grupo de aficionados carga a una persona y la proyecta verticalmente por los aires varias veces bajo el coro colectivo de su nombre, confiando ciegamente en que la multitud logrará atraparla en su descenso. Lo que empieza como un momento de camaradería y desahogo, hoy tiene en alerta a las autoridades de salud ante el drástico incremento de emergencias médicas.

El mayor riesgo de esta práctica lo enfrenta directamente la persona que es lanzada, quien pierde por completo el control de su cuerpo en el aire y depende del cálculo y la fuerza de quienes están abajo. Un mínimo error de coordinación en la caída puede provocar un impacto seco contra el asfalto o el concreto. Los diagnósticos más severos reportados en estos festejos incluyen traumatismos craneoencefálicos graves, conmociones cerebrales y hemorragias internas que ponen en riesgo la vida, además de peligrosas lesiones en el cuello y la columna vertebral que podrían derivar en daños irreparables en la médula espinal o parálisis.

Por instinto de supervivencia, quien cae suele meter las manos o estirar las piernas, lo que eleva exponencialmente los casos de fracturas en muñecas, brazos y tobillos, así como dolorosas luxaciones de hombro. Incluso en los escenarios donde la persona es atrapada “con éxito”, la presión desmedida de múltiples manos sujetándola bruscamente a gran velocidad puede provocar fisuras en las costillas, contusiones severas en la zona abdominal y torácica, o golpes directos que comprometan órganos internos.

Quienes participan lanzando a la víctima tampoco están exentos de sufrir graves consecuencias físicas. Proyectar el peso muerto de un adulto requiere un esfuerzo lumbar súbito que, al realizarse sin una técnica adecuada, suele provocar desgarres musculares, esguinces crónicos y hernias discales debido a la sobrecarga en la espalda. Asimismo, durante el descenso, la persona suspendida puede golpear de forma accidental a quienes la rodean con las rodillas o los codos, ocasionando fracturas nasales, hematomas oculares y contusiones faciales a los propios festejantes.

El panorama se vuelve todavía más hostil al considerar el contexto en el que se realiza: aglomeraciones masivas, empujones constantes y un elevado consumo de alcohol que nubla el tiempo de reacción y la coordinación motriz del grupo. La Secretaría de Salud y las dependencias de protección civil han emitido recomendaciones urgentes para frenar esta peligrosa tendencia, invitando a la afición a celebrar con responsabilidad, mesura y sensatez. La consigna de las autoridades es clara para lo que resta de la justa mundialista: es mejor que vuelen los goles en la cancha y no las personas hacia el hospital.