Inglaterra analizaría usar Viagra para combatir la altura de la CDMX ante México

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La víspera del crucial choque de octavos de final entre México e Inglaterra en el Mundial 2026 ha tomado un giro médico y bastante inesperado. Reportes de la prensa británica señalan que el cuerpo técnico y médico de la selección de Inglaterra está analizando seriamente recurrir al uso de sildenafilo —popularmente conocido como Viagra para mitigar los duros efectos físicos de los 2,240 metros de altura de la capital mexicana de cara al partido de este domingo 5 de julio en el Estadio Ciudad de México.

La drástica medida surge ante la enorme preocupación del conjunto dirigido por Gareth Southgate por el escaso tiempo de adaptación con el que cuentan sus futbolistas. Al competir todo el año a nivel del mar en la Premier League, el combinado inglés llegará a la capital con apenas un par de días de aclimatación, una ventana de tiempo que los preparadores físicos consideran insuficiente para contrarrestar de forma natural el impacto de la altitud en el rendimiento cardiovascular. Mientras el Tri de Javier Aguirre domina y está habituado a estas condiciones, los británicos buscan cualquier herramienta legal para no “ahogarse” en la cancha.

El fundamento científico detrás de esta polémica estrategia radica en las propiedades vasodilatadoras del fármaco. De acuerdo con reportes médicos y deportivos recabados por medios como The Sun, el Viagra ayuda a reducir de manera significativa la presión arterial en los pulmones, lo que optimiza la circulación sanguínea y facilita el transporte de oxígeno por todo el organismo en ambientes con menor presión atmosférica. Esto disminuye los síntomas comunes del mal de montaña, tales como el cansancio prematuro, la fatiga extrema o los mareos durante esfuerzos de alta intensidad.

A pesar de lo llamativo que resulta el tratamiento, cabe aclarar que el uso de esta sustancia es completamente legal en el ámbito deportivo internacional. El sildenafilo no se encuentra dentro de la lista de sustancias prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) ni por la FIFA, por lo que la escuadra de los “Three Lions” podría administrarlo a sus jugadores sin el riesgo de sufrir ningún tipo de sanción o penalización reglamentaria por dopaje.

Aunque el uso de este medicamento ha sido empleado anteriormente por otros clubes y selecciones sudamericanas para jugar en ciudades de extrema altitud como La Paz o Quito, el cuerpo médico de Inglaterra mantiene bajo estricta vigilancia la decisión debido a los posibles efectos secundarios que conlleva, tales como dolores de cabeza, alteraciones visuales o bajas repentinas de presión arterial. Con las cartas y la ciencia médica sobre la mesa, Inglaterra echa mano de la estrategia que sea necesaria para plantarle cara al Tricolor y al “enemigo invisible” de la altura de la CDMX.