Julieta Coria/Grupo Marmor
El monzón mexicano ya está presente en el país y será uno de los principales responsables de las lluvias que se registran durante esta temporada. Este fenómeno meteorológico provoca un aumento de humedad en la atmósfera y favorece la formación de tormentas, principalmente en regiones del noroeste y occidente de México.
¿Qué es el monzón mexicano?
El monzón es un cambio estacional en los patrones de viento que ocurre cuando el calentamiento del territorio provoca que el aire húmedo proveniente del océano Pacífico ingrese hacia el continente.
Durante el verano, las altas temperaturas sobre tierra generan zonas de baja presión que atraen humedad, provocando lluvias intensas, tormentas eléctricas y en algunos casos fuertes ráfagas de viento.
A diferencia de lo que muchas personas creen, el monzón no es una tormenta única, sino un patrón climático que puede mantenerse durante varias semanas.
¿Cómo afecta a México?
El fenómeno puede traer beneficios importantes, como:
Recarga de presas, ríos y acuíferos
Mayor disponibilidad de agua para consumo y agricultura
Apoyo a los ciclos de cultivo en zonas rurales
Sin embargo, también puede generar riesgos:
Inundaciones en zonas urbanas
Desbordamiento de ríos y arroyos
Deslaves en zonas montañosas
Tormentas eléctricas y fuertes vientos
Para este 14 de julio, el Servicio Meteorológico Nacional prevé lluvias en gran parte del territorio nacional debido, entre otros factores, a la presencia del monzón mexicano.
Estados más influenciados por el monzón
Aunque sus efectos pueden extenderse a distintas regiones del país, suele tener mayor impacto en estados del noroeste como:
- Sonora
- Chihuahua
- Sinaloa
- Durango
Además, su interacción con otros sistemas meteorológicos puede favorecer lluvias en entidades del occidente y centro del país.
¿Qué hacer durante esta temporada?
Protección Civil recomienda mantenerse atento a los avisos meteorológicos, evitar cruzar corrientes de agua, limpiar drenajes y extremar precauciones ante lluvias fuertes.
El monzón mexicano es una pieza clave del clima del país: puede representar una oportunidad para recuperar agua después de temporadas secas, pero también un reto ante los riesgos que acompañan a las lluvias intensas.



















